Fred
08-abr-2003, 00:40
No puedo verte, Alí, no puedo verte.
A ti, tan chico para tanto daño,
a tí, cordero Alí, victima pura,
a unos sangrientos dioses inmolado.
No puedo verte, Alí, no puedo verte
a ti Cristo lechal de ausentes brazos
clavados con metralla a las estrellas
que velan en silencio tu calvario.
No puedo ver, no puedo ver tampoco
tu desesperación de doce años,
todo el pavor elemental que muestra
tu rostro de estupor transfigurado.
No puedo verte, Alí, no puedo verte.
No puedo verte, ¡oh Dios! y sin embargo
los párpados habrían de coserme
para forzarme a verte sin descanso,
para verte sin tregua para estarte
viéndote a cada instante atestiguando
este crimen de todos que tu penas,
este horror que entre todos te hemos dado.
No me absuelvas, Alí, no me perdones,
mírame con pavor, soy de una patria
que te sirvió el dolor a domicilio,
que transportó la muerte hasta tu casa,
que vistió tu alegría de muñones
y que no te mató ... por tu desgracia.
Mírame bien, Alí, no me perdones,
soy de una patria sí, soy de una patria
que no supo parar tanta insanía,
que no arrojó de si a quien la degrada,
que no mató a la víbora en el seno
que la trocó en verdugo de los parias.
Hay fiesta en el parqué de los millones,
hoy la Bolsa triunfante se inyectaba
en vena un chute de tu santa sangre
y un largo esnif de tu alma torturada.
¡No nos perdones nunca, si es que vives!
Y si es que mueres, allí donde tu vayas,
haz que quien sea que haya nos condene:
¡Que haya justicia al fin caiga quien caiga!
¡¡No nos perdones nunca, Alí ...
... no nos perdones!!
A ti, tan chico para tanto daño,
a tí, cordero Alí, victima pura,
a unos sangrientos dioses inmolado.
No puedo verte, Alí, no puedo verte
a ti Cristo lechal de ausentes brazos
clavados con metralla a las estrellas
que velan en silencio tu calvario.
No puedo ver, no puedo ver tampoco
tu desesperación de doce años,
todo el pavor elemental que muestra
tu rostro de estupor transfigurado.
No puedo verte, Alí, no puedo verte.
No puedo verte, ¡oh Dios! y sin embargo
los párpados habrían de coserme
para forzarme a verte sin descanso,
para verte sin tregua para estarte
viéndote a cada instante atestiguando
este crimen de todos que tu penas,
este horror que entre todos te hemos dado.
No me absuelvas, Alí, no me perdones,
mírame con pavor, soy de una patria
que te sirvió el dolor a domicilio,
que transportó la muerte hasta tu casa,
que vistió tu alegría de muñones
y que no te mató ... por tu desgracia.
Mírame bien, Alí, no me perdones,
soy de una patria sí, soy de una patria
que no supo parar tanta insanía,
que no arrojó de si a quien la degrada,
que no mató a la víbora en el seno
que la trocó en verdugo de los parias.
Hay fiesta en el parqué de los millones,
hoy la Bolsa triunfante se inyectaba
en vena un chute de tu santa sangre
y un largo esnif de tu alma torturada.
¡No nos perdones nunca, si es que vives!
Y si es que mueres, allí donde tu vayas,
haz que quien sea que haya nos condene:
¡Que haya justicia al fin caiga quien caiga!
¡¡No nos perdones nunca, Alí ...
... no nos perdones!!