Rodia
24-may-2004, 22:33
Cuando era canijo le conocí de oídas, pero no me fijé en él. Después de leer sus greguerías en el instituto, este madrileño cautivó mi sueño lisonjeramente. Metáforas y metonimias jugando a enlazarse personificándose u objetivándose: “En el río pasan ahogados todos los espejos del pasado”. Este juego fue definido como “una de las más bellas rebeliones del hombre contra las apariencias”. El juego por el cual este pequeño grupo de jóvenes españoles que embadurnados de surrealismo y cubismo alimentaban su imaginación, formuló un estilo, un género un modo de vida que “actualizaba lo clásico y eternizaba lo contemporáneo”. El señor Umbral lo definiría como “un viento generacional que se llama optimismo”. Quizás un optimismo muy personal, una herramienta para crear un mundo muy íntimo que servía de coraza para verse uno mismo como auténtico protagonista de su mundo. De ahí “Si te conoces demasiado a ti mismo dejarás de saludarte”. Ramón nunca llegó a conocerse, porque fue un pozo sin fondo de imaginación, de fantasía y plena dedicación a su ciudad, Madrid.
Ramón vivía en un mundo cursi, muy barroco de color rosa, y rosa fluorescente, chillón. Una acidez entrañablemente aurífera y empalagosamente acogedora. Fue padre de la ornamentación literaria en España durante las Vanguardias, y genio de los más ingeniosos chismes jamás escritos, los cuales fueron bautizados como GREGUERIAS escudriñando lo insólito de lo cotidiano: Cambiar la funda de la “realidad” con retazos ordinarios desordenados y armónicos.
Me encanta Ramón Gómez de la Serna por muchos motivos. Uno de ellos es porque Ramón es vida, “vida que trasuda vida”. Ortega, buen amigo de Ramón, dijo una vez que “lo cursi abriga” y en cierto modo ofrece una apariencia estética personal, un broche prometeico dibujado por las manos de un niño. Una tarjeta de visita de seda donde podemos leer; estás invitado. Un arco iris patronado por un paraguas y modelado con arcilla. Ramón para mí es: “¿Qué más?” Escritor prolífero y prolijo, incansable e irreductible.
Ramón supo pronunciar las palabras mágicas para seguir estando hasta el final. Clarividente y recalcitrante, enamorado de la vida y sus tiempos, conjugaba reglas de tres engendrando tablas musicales bajo la premisa “todo vale si vuela”. Ramón gaviota de altos y de bajos, anarquista de boca pequeña, encontró la isla de “Nunca Jamás Regresaré”. Es muy difícil vivir en un mundo onírico de imágenes, alienado de la realidad, pero aun más estentóreo es tener el poder de traducir o transcribir sus imágenes en palabras. Y su enjundia fue revivir constantemente expresando su complejo mundo repleto de pasadizos y corredores.
Ramón fue un hombre atrapado entre dos espejos; un visionario y un guardián del pasado. Y en medio encontramos a un niño con una aguja y un ovillo de hilo. Gran sastre del mundo se atrevió a bordar un corazón bermellón en la solapa del traje de la muerte, y esta en recompensa le dejó en paz, al sentir por primera vez la vida en su pecho. La vida de un jugador con aire de bisoño y confundido. El dijo una vez sobre Quevedo que “era confusión genial- y lo logra gracias a como medio desenreda esa confusión con su obra, el verdadero temblor humano”.
Ramón hace temblar por su inagotable repertorio de “greguerías”, voces e imágenes que esbozó desde que nació en 1888 hasta que se le dio sepulcro en 1963. Su prosa es genial y yo, particularmente, me quedo con sus biografías de escritores y pintores. Recomiendo sin reticencias el Tomo XIX de sus obras completas; Biografías de escritores (1930-1953) Azorin/Poe/Quevedo/Lope/Valle-Inclán/Mi tía Carolina Colorado.
Disfrutar de estas Greguerías;
Como daba besos lentos duraban más su amores.
Verjeles de claveles
Los rosales son poetas que quisieron ser rosales.
Donde el tiempo está más unido al polvo es en las bibliotecas.
A veces un beso no es más que chewing gum compartido.
Un chino inventó al gato.
La bufanda es para los que bufan de frío.
El langostino huele a todo el mar.
Los botones flojos son llanto de botones
Daba besos de segunda boca
Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas.
Cuando se vierte un vaso de agua en la mesa se apaga la cólera de la conversación.
Los ladrillos saben esperar.
Soda: agua con hipo.
La morcilla es un chorizo lúgubre.
El hielo se ahoga en el agua.
Nutria: una rata con gabán de señora.
Los ríos no saben su nombre.
La mecedora nació para nodriza.
Por los ojos del caballo se asoma la noche al día.
Al caer la estrella se le corre un punto a la media de la noche.
Venecia es el sitio en que navegan los violines.
Cuando una mujer te plancha la solapa con la mano ya estás perdido.
Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.
Carterista: caballero de la mano en el pecho... de otro.
Muelle: rúbrica del acero.
El cometa es una estrella a la que se le ha deshecho el moño.
La B es el ama de cría del alfabeto.
Los tornillos son clavos peinados con la raya en medio.
Cuando la mujer pide ensalada de frutas para dos perfecciona el pecado original.
El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.
El Coliseo en ruinas es como una taza rota del desayuno de los siglos.
El arcoiris es la cinta que se pone la naturaleza después de haberse lavado la cabeza.
Los grandes reflectores buscan a Dios.
La lagartija es el broche de las tapias.
La ü con diéresis: dos íes siamesas.
La ametralladora suena a máquina de escribir de la muerte.
La sandalia es el bozal de los pies.
El 6 es el número que va a tener familia.
Las bellotas nacen con huevera.
El agua no tiene memoria: por eso es tan limpia.
Después de usar el dentífrico nos miramos los dientes con gestos de fieras.
El calzador es la cuchara de los zapatos.
Levántate y lávate.
Monomaníaco: mono con manías.
Descartes: el que se descartó de muchas ideas para quedarse sólo con las buenas.
El tumulto es un bulto que les suele salir a las multitudes.
Era tan moral que perseguía las conjunciones copulativas.
El desierto se peina con peine de viento; la playa con peine de agua.
Ramón vivía en un mundo cursi, muy barroco de color rosa, y rosa fluorescente, chillón. Una acidez entrañablemente aurífera y empalagosamente acogedora. Fue padre de la ornamentación literaria en España durante las Vanguardias, y genio de los más ingeniosos chismes jamás escritos, los cuales fueron bautizados como GREGUERIAS escudriñando lo insólito de lo cotidiano: Cambiar la funda de la “realidad” con retazos ordinarios desordenados y armónicos.
Me encanta Ramón Gómez de la Serna por muchos motivos. Uno de ellos es porque Ramón es vida, “vida que trasuda vida”. Ortega, buen amigo de Ramón, dijo una vez que “lo cursi abriga” y en cierto modo ofrece una apariencia estética personal, un broche prometeico dibujado por las manos de un niño. Una tarjeta de visita de seda donde podemos leer; estás invitado. Un arco iris patronado por un paraguas y modelado con arcilla. Ramón para mí es: “¿Qué más?” Escritor prolífero y prolijo, incansable e irreductible.
Ramón supo pronunciar las palabras mágicas para seguir estando hasta el final. Clarividente y recalcitrante, enamorado de la vida y sus tiempos, conjugaba reglas de tres engendrando tablas musicales bajo la premisa “todo vale si vuela”. Ramón gaviota de altos y de bajos, anarquista de boca pequeña, encontró la isla de “Nunca Jamás Regresaré”. Es muy difícil vivir en un mundo onírico de imágenes, alienado de la realidad, pero aun más estentóreo es tener el poder de traducir o transcribir sus imágenes en palabras. Y su enjundia fue revivir constantemente expresando su complejo mundo repleto de pasadizos y corredores.
Ramón fue un hombre atrapado entre dos espejos; un visionario y un guardián del pasado. Y en medio encontramos a un niño con una aguja y un ovillo de hilo. Gran sastre del mundo se atrevió a bordar un corazón bermellón en la solapa del traje de la muerte, y esta en recompensa le dejó en paz, al sentir por primera vez la vida en su pecho. La vida de un jugador con aire de bisoño y confundido. El dijo una vez sobre Quevedo que “era confusión genial- y lo logra gracias a como medio desenreda esa confusión con su obra, el verdadero temblor humano”.
Ramón hace temblar por su inagotable repertorio de “greguerías”, voces e imágenes que esbozó desde que nació en 1888 hasta que se le dio sepulcro en 1963. Su prosa es genial y yo, particularmente, me quedo con sus biografías de escritores y pintores. Recomiendo sin reticencias el Tomo XIX de sus obras completas; Biografías de escritores (1930-1953) Azorin/Poe/Quevedo/Lope/Valle-Inclán/Mi tía Carolina Colorado.
Disfrutar de estas Greguerías;
Como daba besos lentos duraban más su amores.
Verjeles de claveles
Los rosales son poetas que quisieron ser rosales.
Donde el tiempo está más unido al polvo es en las bibliotecas.
A veces un beso no es más que chewing gum compartido.
Un chino inventó al gato.
La bufanda es para los que bufan de frío.
El langostino huele a todo el mar.
Los botones flojos son llanto de botones
Daba besos de segunda boca
Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas.
Cuando se vierte un vaso de agua en la mesa se apaga la cólera de la conversación.
Los ladrillos saben esperar.
Soda: agua con hipo.
La morcilla es un chorizo lúgubre.
El hielo se ahoga en el agua.
Nutria: una rata con gabán de señora.
Los ríos no saben su nombre.
La mecedora nació para nodriza.
Por los ojos del caballo se asoma la noche al día.
Al caer la estrella se le corre un punto a la media de la noche.
Venecia es el sitio en que navegan los violines.
Cuando una mujer te plancha la solapa con la mano ya estás perdido.
Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.
Carterista: caballero de la mano en el pecho... de otro.
Muelle: rúbrica del acero.
El cometa es una estrella a la que se le ha deshecho el moño.
La B es el ama de cría del alfabeto.
Los tornillos son clavos peinados con la raya en medio.
Cuando la mujer pide ensalada de frutas para dos perfecciona el pecado original.
El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.
El Coliseo en ruinas es como una taza rota del desayuno de los siglos.
El arcoiris es la cinta que se pone la naturaleza después de haberse lavado la cabeza.
Los grandes reflectores buscan a Dios.
La lagartija es el broche de las tapias.
La ü con diéresis: dos íes siamesas.
La ametralladora suena a máquina de escribir de la muerte.
La sandalia es el bozal de los pies.
El 6 es el número que va a tener familia.
Las bellotas nacen con huevera.
El agua no tiene memoria: por eso es tan limpia.
Después de usar el dentífrico nos miramos los dientes con gestos de fieras.
El calzador es la cuchara de los zapatos.
Levántate y lávate.
Monomaníaco: mono con manías.
Descartes: el que se descartó de muchas ideas para quedarse sólo con las buenas.
El tumulto es un bulto que les suele salir a las multitudes.
Era tan moral que perseguía las conjunciones copulativas.
El desierto se peina con peine de viento; la playa con peine de agua.