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Ver versión completa : Voy a verte


raval
13-sep-2003, 21:58
Como cada mañana salió tarde, corriendo para no perder el autobús. Un último vistazo al bolso. Llaves, tabaco, mechero, monedero, bolígrafo, la carta...bueno, lo imprescindible estaba allí. No había tiempo para más. Como todas las mañanas, y sin embargo ese día tanta prisa no era para ir a la oficina. Ese día era distinto. Hubiera querido no salir tan precipitadamente, empezar de otra manera. Sentir desde primera hora que todo era diferente. Bueno, no se podía cambiar una rutina sólo con desearlo. Y si la impuntualidad tenía nombre, era el suyo. Mientras esperaba el ascensor pensó que iba a cambiar algo más, decidió no ir en autobús, sino en taxi. Indicaría al conductor que tomara el camino que pasaba por Alfonso XII. Ver el Retiro por la mañana, esas mañanas de otoño, con esos colores verdes, amarillos, ocres... le proporcionaban una energía especial, mucho más serena y sugestiva que en primavera, cuando toda esa frondosidad se le antoja agresiva, demasiado evidente, casi insolente.

Cuando entró en la estación todavía faltaban algunos minutos para que llegara el tren. Consiguió no pensar demasiado en el camino. Sabía, por experiencia, que cuanto más discurría sobre algo, más se complicaba todo. No había querido planear ningún recibimiento especial, nada de frases preparadas. Cuando esté aquí ya sabremos qué decir. A pesar de los años transcurridos no experimentaba ningún tipo de distanciamiento. Parecía que se hubieran acabado de ver. La carta también ayudó a sentirse así. Ningún reproche, aunque los hubiera merecido. Tan solo un “Voy a verte. Llego el sábado a las once. Hace ya demasiado tiempo...” y vagos datos sobre su familia, su trabajo, su vida. Cuántas veces había pensado ella en hacer lo mismo. Enviar una carta. Al principio no lo hizo por falta de tiempo, la separación, su nueva casa, el nuevo trabajo y, sobre todas las cosas, su hijo, ocupaban todo. Más tarde creyó que se habría enfadado con ella por no hacerla participe de todo aquello, por apartar la amistad de su vida precisamente cuando más podría haberla necesitado. Sabía que no eran más que excusas. Cómo explicar, sin herir, que la oscura depresión que acompañó a todo aquello degeneró en una misantropía feroz, que aparecía aún de vez en cuando, incapaz de distinguir ni de hacer concesiones. Ahora daba igual, tendrían tiempo para hablar.

Andén 12. El tren estaba llegando. Bajó las escaleras y buscó entre las miradas. La vio. Habían pasado nueve años y, sin dejar la maleta en el suelo, lo único que se le ocurrió decir fue: Debes haberlo pasado fatal. Estás viejísima.

Los viajeros volvían la cabeza para mirarlas. Esas dos locas...¿Ríen o lloran?

survival
23-sep-2003, 20:15
Cuando pienso en los reencuentros, en la impaciencia de la espera, siempre acabo dudando.

El tren llegará, y siempre intentamos imaginar a ese ser querido que nuestro recuerdo nos dibuja en la mente.

Sin embargo, a veces he tenido la sensación, de que el rostro del pasado que busco entre la gente, en realidad, se parece demasiado a mi...

¿Esperamos emocionados encontrarnos con ese ser querido...o quizás lo que queremos, lo que deseamos inconscientemente, es reencontrarnos con un pedacito de nosotros mismos?