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Ver versión completa : Impresiones de un transeúnte.


Alex
11-sep-2003, 01:55
Pequeños fragmentos de vida. Escenas humanas mutiladas, incompletas, que salen a mi paso día tras día en mi transitar por las calles de Madrid, ahora compartidas con los habitantes de una comunidad virtual llamada Forolibre. No es literatura de ficción. Ni siquiera me tomaría la arrogante libertad de llamarlo literatura. Son, simplemente, las...

IMPRESIONES DE UN TRANSEÚNTE

Alex
11-sep-2003, 01:58
6:30 de la mañana en la parada del autobús. En la acera de enfrente, una pareja sudamericana se abraza tensamente. El tráfico despejado fluye sereno sobre el asfalto. De pronto, algo estalla en el aire. Ella lo ha golpeado a él. Le pega y le insulta con furia. Él la vuelve a abrazar violentamente para calmarla por la fuerza, por la fuerza que tienen los amores broncos. Durante unos segundos consigue contener la furia de su "partenaire", pero después ella se libera y vuelve a arremeter contra el joven amante. Él se abalanza sobre ella y en un segundo están los dos tirados sobre la acera, forcejeando, luchando, amándose con odio sobre el pavimento duro y gris de una mañana hosca de Madrid.

Alex
12-sep-2003, 02:25
Un padre y sus dos churumbeles. El mayor (unos seis años) le ha hecho algo a la pequeña (unos dos), y ésta llora. Papá regaña al niño: "¡Pero qué bestia eres! ¡Pareces gilipollas! ¡Y anda que tú, también eres blanda! ¡Deja ya de llorar, coño, que te voy a romper la cabeza!"

Alex
15-sep-2003, 02:27
Un mastuerzo adolescente de hechuras, andares y hablares que le asemejan a Poli Díaz intenta llamar la atención de un grupo de chicas. Para ello, como respuesta a los comentarios irónicos que ellas le dirigen, las amenaza con pegarles una hostia. Ellas le contestan entre sonrisas que es un idiota, pero apenas pueden disimular su entusiasmo.

Alex
17-sep-2003, 02:34
El dueño de este bar lúgubremente tranquilo es un homosexual ajado de unos cincuentaybastantes, con un pendiente en una oreja. Atiende en la planta de abajo junto a una camarera pechugona y pelirroja que calienta a todos los clientes que pasan por allí con besos y caricias nada inocentes. En la planta de arriba, la mujer del dueño; una vieja maquillada que se parece a un travesti prostituido.

Alex
19-sep-2003, 02:37
La mano del muchacho palpa el glúteo de su novia con una delectación vehemente. Lo estruja, lo restriega, lo pellizca. Es una mano móvil, inquieta, que no se conforma con la exploración nerviosa de tiernas redondeces, y va, ebria de su extraña idea del placer -una idea apartada de cualquier caricia que tenga algo que ver con la sensualidad-, en busca de las cavidades más íntimas.

Alex
23-sep-2003, 02:02
En la puerta del Centro de Salud (lo que de toda la vida ha sido llamado "la consulta del médico"), una madre y su hijo -unos 16- charlan. En mitad de la conversación, él irrumpe con una patada a la espinilla de su progenitora que no alcanza su objetivo. Ella responde con otra, también esquivada. Pero no os preocupéis, es todo en broma, una divertida broma. Y es que el amor maternofilial tiene muchas caras.

Alex
27-sep-2003, 00:21
Un hombre de unos cuarentaytantos, pelo y barba grises, persigue desde su coche a una atractiva rubia. Le dirige miradas lúbricas de forma compulsiva, alternando éstas con las necesarias a la carretera. No importa que tenga que doblar la esquina o hacer otra maniobra: la persigue obsesivamente, como poseído por la lujuria, hasta que las circunstancias del tráfico le obligan a alejarse de la mujer.

Alex
30-sep-2003, 03:54
Un grupo de adolescentes se pelean lúdicamente. Se agarran, saltan sobre sus partenaires, se dan puñetacitos entre ellos... todo entre flatulencias y alusiones humorísticas a la madre del otro. Una parejita les acompaña. Se están haciendo arrumacos, pero consideran apropiado interrumpirlos para contemplar, extasiados de ternura, la entrañable escena.

Alex
25-ene-2004, 20:17
Un indigente de algún país del Este de Europa me pide con gesto suplicante que le dé una limosna o le compre un mechero:
HOMBRE: Una limosna...
YO: No... lo siento...
HOMBRE: ...algo...
YO: No... lo siento...
HOMBRE: ¿Por qué no?
YO (sin mirarle a la cara, intentando disimular con una lánguida y forzada sonrisa mi incomodidad ante lo que ninguno de nosotros quiere mirar de frente): Lo siento... no...

El hombre se aleja con débilmente, lentamente.

Los mendigos representan todo lo que nosotros quisiéramos olvidar que existe. Y lo olvidamos, de hecho. La miseria, la desgraciada lucha por la supervivencia día a día... pero, sobre todo, nos recuerdan algo que nos gustaría evitar a cualquier precio que nos recordaran: que, a pesar de todo, somos felices. Que tenemos una casa, agua corriente, luz eléctrica e incluso calefacción. Que podemos ir al cine y comprarnos un libro. Que poco importan las demás carencias, los insignificantes vacíos que nos frustran y nos afligen.

Y que conservamos nuestra dignidad, porque a un miserable pedigüeño ni siquiera le concedemos la de mirarle a esos apremiantes ojos que nos piden unos céntimos para comer.

Jugurta
25-ene-2004, 22:12
Me encanta tu serie del peatón observador..... y en especial me ha provocado cierto estremecimiento la lectura del último de tus apuntes, sobre el mendigo:
Los mendigos representan todo lo que nosotros quisiéramos olvidar que existe. Y lo olvidamos, de hecho. La miseria, la desgraciada lucha por la supervivencia día a día... pero, sobre todo, nos recuerdan algo que nos gustaría evitar a cualquier precio que nos recordaran: que, a pesar de todo, somos felices. Que tenemos una casa, agua corriente, luz eléctrica e incluso calefacción. Que podemos ir al cine y comprarnos un libro. Que poco importan las demás carencias, los insignificantes vacíos que nos frustran y nos afligen.
Y que conservamos nuestra dignidad, porque a un miserable pedigüeño ni siquiera le concedemos la de mirarle a esos apremiantes ojos que nos piden unos céntimos para comer.

Y me has recordado un incidente de mi época de soldado:
Yo era un soldadito español en una "colonia africana" y aprovechando ciertas cualidades personales había conseguido un permiso para pernoctar fuera del regimiento ( una excusa.... bien urdida y ejecutada) que me permitiría pasar la noche en compañía de mi novia que se había desplazado a aquellas tierras.
Lo cierto es que no estaba donde tenía que estar, sino junto a mi amada, y por necesidades físicas tuve que salir a comprar algunos víveres... y ya era un poco tarde para que un soldadito andase por la calle, aunque fuese disfrazado de paisano, contrastaba mucho en una población mayoritariamente "mora"...
Confié en mi rapidez y en mi buena fortuna... entré a la tienda, compré y mientras esperaba la vuelta, miré hacia afuera y ví al mendigo ciego... un anciano, con una larga barba blanca que golpeaba el bordillo de la acera con una larga varilla de hierro tintineante....
Ya conocía a ese anciano por haberlo visto muchas veces pidiendo limosna por las calles de aquel pueblo....y siempre que pude le di un pequeño donativo.... aquella noche no podía ser menos.... tenía unos cuantos duros de la vuelta..... salí tras él y le puse en la mano un par de duros.... y cuando me di la vuelta para regresar a mi refugio, escondite, nido... tropecé de golpe con "el teniente de los legionarios", el terror de los soldaditos, ni más ni menos que el jefe de la Policía Militar.... yo iba de paisano, y disimulé casi a la perfección, pero el ojo experto de aquel malvado me detectó y me agarró por el brazo diciendo: "Soldado, déjeme ver su pase", yo iba a decir, se equivoca Vd... ya no soy soldado,... pero me temblaban los pies.... y las manos... buscando el pase ..... al fin lo encontré.... y el muy cuco... miró la fecha, la hora, el motivo.... y me dijo.... mañana recibirá Vd un parte por estar tan tarde, de paisano y fuera del sitio.... donde estaba autorizado...
Cuando llegué junto a mi novia, esta me echó una pequeña bronca por mi falta de precaución... ydijo que si hubiese mirado primero, antes de salir a darle las monedas al ciego, podría haberme esperado a que pasara la ronda de la PM...(efectivamente, fue el acto humanitario compulsivo el que me puso en la boca del lobo...)
Como no hay mal que por bien no venga, un amigo en la Plana Mayor de Mando se encargó de recoger y neutralizar el maligno parte destinado a acabar con mi felicidad..., y es que no hay nada mejor que tener amigos hasta en el infierno...
Y así retorno de nuevo al tema de la limosna y de lo agarrados que somos a veces con lo fácil que es hacer feliz o al menos aliviar la infelicidad de algunas personas, nos aferramos a unas monedas y no somos capaces de sostener la mirada de nuestro pedigüeño particular...
(Yo no tuve ese problema porque mi mendigo era ciego....)
Algunas veces resisto a la tentación de dar dinero a todo el que veo pidiendo.... y es que en algunos casos hay verdaderos profesionales de la caridad ajena..., gente con una jeta que se la pisa... y a veces la "limosna" es un tributo, un impuesto del terror... sobre todo el de los "guardacoches" que impunemente te hacen saber que si no les das lo que te piden, tu vehículo está a su merced....y ya se sabe... no todos somos valientes ni practicamos artes marciales....
Amigo Alex, disculpa que me haya interpuesto en tu serie... que espero continues para mi deleite y el de los demás usuarios del foro.

Alex
26-ene-2004, 04:03
Amigo Jugurta:

Tú nunca te "interpones": enriqueces cualquiera de los temas en los que aportas tus intervenciones. Es un verdadero placer contar con las aportaciones de alguien de tu amabilidad.

Y en cuanto a la serie, si te has fijado en las fechas de cada una de las entregas, habrás visto que la tenía muy abandonada, y la historia del mendigo ha sido algo excepcional. En cuanto me ocurrió, pensé que sería buena idea comentarla en el foro, y me pareció que el rincón más apropiado era éste.

¿Continuará? Veremos...

HERBERT
27-ene-2004, 19:30
Alex has tenido una idea GENIAL con la descripción tan magistral y tan sencilla sobre cosas, personas, situaciones que puede observar cualquiera que no esté ensimismado y distraido.
Vemos personas en la vida diaria, y no las miramos, ni observamos el entorno, y con un poco de fantasía e imaginación, podriamos hacer toda una descripción de las personas que esperan a un autobus urbano en una "parada" que los lleve o a su trabajo o de regreso a su casa o a una cita romántica.....eso es simplemente ¡fabuloso!

felicidades, aunque aqui no se estile mucho dejar un comentario.

Alex
29-ene-2004, 03:15
Pues muchas gracias a ti también, Herbert. Estaba un poco desanimado con esta serie, ya que el contador de visitas indicaba que tenía muy pocos lectores, y eso me hacía pensar que no era del todo comprendida. Sin embargo, comentarios como el de Jugurta o el tuyo abren las puertas a su continuación.

De nuevo, gracias.

HERBERT
29-ene-2004, 06:15
lo mismo me pasa a mi, Alex. A veces es descorazonante
el poco interes que hay en este foro por algo distinto que no sea política "barata" y "peleas de perros".
Saludos y adelante.

Alex
26-mar-2004, 05:31
Sábado noche. El vagón de metro rebosa vida, risas y efluvios de alcohol. Enfrente de mí, un hombre, probablemente árabe, duerme. Un pequeño morito, sentado a su lado, le observa. Yo pienso inocentemente que es su hijo. El equívoco dura poco: el morito comienza a escrutar el bolsillo del pantalón del viajero durmiente. Primero, con los ojos. Luego, con la mano. Por último -mi respiración se congela-, con una cuchilla. La escena que tiene lugar entonces es tan silenciosa como la mirada culpable de todos los que la contemplamos, pero yo la siento algo de una violencia atroz. Esa cuchilla comienza a destripar el bolsillo del desprevenido hombre. De sus entrañas surgen billetes como chorros de sangre.

El morito desvía de vez en cuando sus desconfiados ojos a quienes presenciamos la escena. Ninguno nos atrevemos a decirle nada. Lógico: esa amenazante hojita de tres centímetros empuñada por ese no menos amenazante niño de diez años son un incuestionable peligro para nuestra integridad física. Para la mía, para la de la chica que se sienta a mi lado y para la de el grupo de jóvenes sudamericanos que se divertían hasta que les sorprendió la escena delictiva. Finalmente, una de las jóvenes de este grupo se dirige al morito ladrón y le dice en tono maternal: "Eso no se hace". Los ojos inquietos del niño adquieren ahora una expresión casi de desvalimiento mientras se dirigen hacia otro niño árabe, un poco más mayor y con la mirada ya definitivamente ausente de toda inocencia: es su mentor. Un pequeño gesto basta para que el pequeño alumno comprenda lo que hay que hacer. El tren para y los dos esbozos de delincuente salen por la puerta, la criaturita con los billetes de su víctima aún en la mano. Ellos han huido y su crimen quedará impune. Yo ya he dictado el veredicto para mi propia pasividad: ¡culpable!

La chica que se sienta a mi lado aporta un penetrante análisis sociológico de lo sucedido: "¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte!". Giro la cabeza. La chica que se sienta a mi lado es un transexual. Qué fuerte.

Don Carlos
26-mar-2004, 12:00
Alex: Tu última narración, me ha llenado de melancolía y rabia al mismo tiempo. Melancolia porque ma ha recordado una película americana "The incident". Era en blanco y negro, en inglés y sin subtítulos. Mi novia, que estaba estudiando en Madrid, me llevó a su collegio mayor, donde residía, a verla. Por aquel entonces, no sabía ni palabra de inglés, pero aun así pude entender la situación y la tragedia de la película. Como tu relato, el incidente, ocurre en un vagón del metro. Es tarde, en el tren solo quedan unas cinco o seis personas, esparcidas y solitarias, metidas individualmente, en cada mundo interior. En una parada, entran un grupo de jóvenes, riéndose, hablando mas alto que lo aceptado sociálmente. Poco a poco empiezan a molestar a los pasajeros, los cuales no quieren hacer contacto visual con ellos.
Pero la cobardía de los transeúntes, envalontona a los jóvenes, y sus chistes y bromas empiezan a convertirse en ataques físicos contra cada individuo. Al final, uno de los pasajeros que tiene un brazo escayolado, acaba dando la cara y defendiendo a una mujer a la que estan casi violando.
Hace ya mas de treinta años que vi esa película pero recuerdo que acaba mal, con la muerte del jóven escayolado. También recuerdo que no entendí la inércia de los usamericanos. ¿Por qué no se unieron y defendieron contra el abuso y arrogancia de unos chavales?. Mi novia, me quiso explicar la vida en América, la insolidaridad humana, el miedo innato ante la violencia urbana...
Yo no lo entendía, pues por razones que no puedo evitar, me he pasado la vida entera, reaccionando instintivamente en situaciones públicas, en las que era testigo de una injusticia o un altercado donde había un abuso. Siempre he actuado impulsivamente, pero siempre para defender el derecho de álguien, o el mío propio.
Claro que ahora, ya mas viejo, he aprendido a callarme, y mas después de mi último incidente, en el que el tío al que le dije que se callara en el cine, se fué corriendo y maldiciéndome. Al principio me senti muy orgulloso de mi típica actitud, pero luego empecé a pensar si solo se habia ido a coger una pistola del coche e iba a volver a pegarme un par de tiros en la cabeza....!
Desde entonces mi mujer me tiene absolutamente prohibido dirigir la palabra a nadie que no conozca. Requisito que me encanta pues la verdad es que ya me estaba cansando de ser el abogado de causas pobres.
Y finálmente, la rabia que he sentido al acabar tu relato es porque veo que España se esta transformando en otro USA, donde el miedo nos paraliza fisicamente, mientras nos entumecemos espiritualmente.

Un abrazo... y sigue con tus observaciones. Aqui tienes otro lector asegurado.

Alex
18-abr-2004, 03:44
Ruge la noche; aúlla el asfalto. El hombre necesita romper sus cadenas. Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes. La disciplina, los horarios, las normas. Los instintos exigen al hombre la porción de protagonismo que por naturaleza les corresponde y que la civilización les obliga a ceder durante el resto de la semana. Hoy es el día de la bestia. Hoy es sábado noche.

Las calles han sido tomadas por lo atávico. Ésta es la noche de las pandillas, de los adolescentes indómitos. Es la noche del borracho melancólico y del que grita enfurecido contra su destino. La de los amantes enajenados que fornican sobre la hierba del parque. Otro lamento desgarrado, otro cristal roto, otro charco de sangre y vómito. El aire está impregnado de alcohol y de furia.

Hoy es sábado noche y la selva se ha abalanzado sobre la civilización. Sólo el poderoso sobrevive, sólo el fuerte disfruta. Este transeúnte es débil y se siente intimidado por la selva. Corre al refugio de su cuarto y expulsa su miedo sobre el teclado...